La primera parte de la expedición abandona un Madrid deshabitado, triste y gris. Bajo una fina lluvia me preparo para iniciar la aventura que nos llevará a las tierras inhóspitas de los vampiros y del temido Vlad Tepes.
Mientras termino la maleta, me pregunto si debería llevarme más y más cosas... para esta expedición que no sabemos muy bien a dónde nos llevará, más tarde se demostrará que sí debería al menos haber traído calzado impermeable, está cayendo una monumental según me bajo del avión.
El viaje con la Blue Air me traido varías sorpresas, la primera es que no se puede hacer check in online y hacía años que tenía que esperar una cola así. Y la segunda es que pese a ser low cost te dan de cenar ... aunque eso sí, sin bebida... menos mal que llevo el lifestraw (contenedor de agua con filtro) lleno. Por lo demás alguna turbulencia de poca monta y 3 horas para retomar el libro de la historia de la segunda guerra mundial (llevo más de un año con el, libro 10 capítulo 31... 80%, no creo que se acabe nunca).
A la llegada como es tarde, he pedido que me vengan a buscar y ahí estaba Romeo con un cartelito con mi nombre y me ha traído raudo y veloz al hotel.
Por ahora no he visto a ningún vampiro ni ser extraño, ni siquiera personas andando, pero sí unas grandes avenidas y bulevares. El hotel está al lado de la plaza de la universidad. Y se supone que a menos de 10 min andando del centro, así que mañana mientras espero a Isa me iré a dar un paseo por allí...
Menuda suerte, unas horas en Rumanía y sin cruzarte con supasangres!Parece buen principio. Ahora a esperar la llegada de refuerzos.
ResponderEliminar