Seguimos nuestras aventuras queridos lectores!
Después de salir de Saliste (eh!) Continuamos nuestras aventuras rumbo a Sibiu.
En Sibiu hay plazas. Y mas precisamente 3 plazas. Y a partir de ahí decidieron hacer un pueblo al rededor de estas.
Coñas a parte, el pueblo/ciudad era muy bonito y agradable. Nuestro hotel no podía estar más céntrico. Después de dejar las maletas y encender el aire acondicionado (es que no veas que calor hacía) nos fuimos a descubrir el Sibiu.
Coñas a parte, el pueblo/ciudad era muy bonito y agradable. Nuestro hotel no podía estar más céntrico. Después de dejar las maletas y encender el aire acondicionado (es que no veas que calor hacía) nos fuimos a descubrir el Sibiu.
Y descubrimos un Zara!! Si, queridos lectores, Amaneció también ha hecho negocio en Rumanía. Así que parada obligatoria al muy pesar de Irene para hacer un par de compras rápidas en Zara.
Después de Zara nos pedimos un poco por el pueblo, disfrutando del buen tiempo, andando sin rumbo y asombrándonos cuando veíamos algo que no fuera un gato o un cartel de trip advisor.
Así a lo bobo nos topamos con el city wall, que después de ver la foto que salía en Google, nos decepcionó un poco.
Luego fuimos al puente de las mentiras a.... hacernos fotos. Nos costó lo suyo pero alguna tenemos.
Luego fuimos al puente de las mentiras a.... hacernos fotos. Nos costó lo suyo pero alguna tenemos.
Parada por el hotel para dejar las cosas y coger una chaquetilla. No veas como refresca en cuanto cae el sol en Rumanía!
Salimos del hotel buscando un sitio donde cenar, elegimos un restaurante típico que recomendaba la guía. Y de camino vimos un restaurante moniiiisimo
- Bueno, pues venimos aquí a tomar el postre. Dijo Irene
- Vale. Dije yo
- Vale. Dije yo
Llegamos al restaurante de la guía. El que tenía un cartel de Neón, estaba en una calle lúgubre donde las haya, y estaba al final de unas escaleras de hospital de la URSS abandonado. Abrimos la puerta y aquello estaba lleno de gente y olía raro.
- vamos a cenar al otro. Dijo Irene
- vale. Dije yo
- vale. Dije yo
(No os creáis que no hablábamos mientras tanto eh)
Llegamos al restaurante monísimo donde comimos un gulash y una ensalada (un punto para quién adivine quién comió qué).
Y de vuelta al Hotel.
En el próximo postmaster@aniwal.fr os contaremos cómo Irene se volvió Rumana, y por qué ahora nos respetan todos los camioneros de este país.












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